LA MAGIA DE LAS FALLAS DE VALÈNCIA
LA MAGIA DE LAS FALLAS DE VALÈNCIA
Seguro que has oído hablar de la festividad más famosa de València: las Fallas. Se trata de monumentos compuestos por muñecos de cartón, «ninots», denominados por la UNESCO[1] como «efigies caricaturescas», construidos por las comisiones falleras. Cada una de ellas tiene su propio «casal fallero», un espacio de reunión y convivencia. Entre el 14 y el 19 de marzo todos los valencianos salen a las calles, llenando la ciudad de alegría, indumentaria tradicional, pirotecnia, actividades, música y alboroto. Hasta tal punto se han convertido en un símbolo que, en noviembre de 2016, las Fallas pasaron a formar parte de la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Se originaron en la ciudad de València en el siglo xvii, pero empezaron a extenderse a otras localidades hacia la mitad del siglo xix.[2] Aunque el origen de estas fiestas es incierto, una versión conocida aparece por primera vez en la Guía urbana de Valencia: antigua y moderna, escrita por el marqués de Cruilles en 1876:
Una antigua costumbre de los carpinteros que, en vísperas de la festividad de su patrón, San José, celebrada el 19 de marzo, quemaban trastos viejos a las puertas de los talleres para celebrar el fin del invierno.[3]
Por otra parte, es relevante resaltar que las Fallas se festejan en más de 160 municipios. Entre ellos, podemos destacar la primera ciudad donde se plantaron las Fallas después de València: la ciudad de las mil fuentes, Xàtiva, que cuenta con 19 comisiones falleras. Por primera vez en la historia, en las Fallas de Xàtiva de 2023 se dispararon siete «mascletaes» de forma ininterrumpida[4], un momento especial para los «socarrats», los habitantes de Xàtiva. Asimismo, más de 2 millones de turistas visitan las calles de València cada año para vivir esta experiencia.
Una parte fundamental de las fallas son los versos satíricos que narran historias, en las que se reflejan la cultura y las tradiciones del territorio valenciano. Un ejemplo es la reivindicación de la lengua valenciana. Las Fallas han sido una herramienta crucial que formó parte de esta lucha lingüística en contra de la represión y prohibición. Por ello, esta fiesta también representa la libertad de expresión en València.
Pero, ¿qué sucede el último día de esta festividad, el día de san José? Si no eres valenciano, eso te pillará por sorpresa. En La Nit del Foc (La Noche del Fuego), con castillos de fuegos artificiales y bandas de música por toda la ciudad, se prenden fuego a las fallas, en un acto denominado «la Cremà». Lágrimas, cantos, alegría… una mezcla de emociones invade a los falleros. Y es que el fuego es la esencia de la falla (palabra que deriva del latín facula ‘antorcha’), es el hecho purificador de la vida.
El arte efímero de los artistas falleros, profesión transmitida a menudo de generación en generación, se transformar en ceniza después de meses de trabajo.[5]
En definitiva, las Fallas son mucho más que monumentos y pirotecnia. Representan el amor y el orgullo de una sociedad hacia su territorio y su cultura. Las Fallas nos enriquecen, nos enseñan, nos transforman y nos aportan valores esenciales. Desde «la Plantà» hasta «la Cremà», vivimos la magia de las Fallas. ¿A qué esperas para experimentarla?
LAURA GARCÍA ÁLVAREZ
[1] «La fiesta de las Fallas de Valencia», UNESCO, Patrimonio Cultural Inmaterial.
[2] «Espacio cultural de la fiesta de las Fallas valencianas», Ministerio de cultura, Gobierno de España.
[3] «El origen incierto de las Fallas de Valencia», Historia, National Geographic.
[4] «Fallas Xàtiva 2023: programación, 'mascletàs' y principales actos», Levante-EMV (14/3/2023).
[5] «Las Fallas de Xàtiva», Xàtiva Turismo.
Comentarios
Publicar un comentario