MAGIA: EL MUSICAL QUE ME HIZO LLORAR
LA OBRA TEATRAL QUE ME HIZO LLORAR
El 23 de abril tuve la oportunidad de ir a uno de los teatros más prestigiosos de España, La Latina, en Madrid. La obra que más me llamó la atención fue "Los coristas", una comedia dramático-musical dirigida por Juan Luis Iborra. Además, Christophe Barratier es el director y escritor del guión de la película (2004). Sé que hice una buena elección. La película duraba 140 minutos. Sin embargo, tuve la impresión de estar allí tan solo diez minutos.
La adaptación teatral "Los chicos del coro" trata de la represión de los escolares durante la Segunda Guerra Mundial. Clément Mathieu es un profesor de música que empieza a trabajar en un internado para chicos. Su intención es conseguir que sus alumnos se interesen por la música.
CRÍTICA
Después de ver esta adaptación, nos damos cuenta de todo el trabajo que hay detrás de la producción. En primer lugar, hay que analizar el guión para ver lo bien que se ha preparado la obra: la iluminación, la decoración, el vestuario de los actores, el reparto... Uno de los aspectos que más me impresionó fue la música en directo. No creía que pudiera sentir todo lo que sentí tan solo escuchando a una orquesta. Me sentía parte de la obra y, además, la música tenía un efecto extraño y melancólico: me imaginaba mi vida cuando era pequeña y los recuerdos de mi infancia. Me resultaba difícil distinguir entre realidad y fantasía.
A pesar de la autenticidad de la puesta en escena, es cierto que la traducción de las canciones al francés no era lo que yo esperaba. Seré una futura traductora y por eso me gustaría resaltar este aspecto.
No obstante, debo destacar la notable actuación de David Agulló, el chico que interpretó al protagonista, Pierre. Hizo un trabajo magnífico. Consiguió que el público se identificara con el personaje mientras interpretaba a Pierre y cantaba. Le vi actuar y cantar en el coro y vi que sentía las emociones de su personaje. Me hizo reír, pensar y llorar.
Orquesta de gran calidad, escenografía elegante, interpretación magistral. Es una pena que la traducción no esté a la altura de todo lo que promete. Aun así. Hay que destacar que esta obra mantuvo la atención de todos. No creía que los adolescentes fueran capaces de concentrarse durante 140 minutos sin mirar el móvil. Eso fue lo más impresionante.
REFLEXIÓN
Una vez analizada la puesta en escena, hay que dejar claro que la interpretación creativa de los hechos y de la obra es fundamental. Personalmente, creo que he reflexionado mucho sobre esta adaptación.
En primer lugar, me ha permitido examinar las diferencias entre la educación actual y la del pasado. En segundo lugar, he reflexionado sobre el dolor de la muerte.
Por otro lado, pude reflexionar sobre la psicología del ser humano. Desde que somos niños, la gente nos dice que tenemos capacidades, pero... nadie nos dice que podemos mejorarlas, aumentarlas o adquirirlas. Con esta adaptación, he aprendido que, con constancia, somos capaces de todo, ya que los chicos del internado empiezan sin saber cantar y, al final, son profesionales.
En definitiva, siento que esta adaptación teatral me ha permitido captar los pequeños detalles y ha cambiado mi filosofía de vida. Además de divertirme, he podido reflexionar y dar importancia a muchas más cosas que a los actores: la dirección, la orquesta, la producción, la escenografía, los traductores... Por todo ello, recomiendo verla y, sobre todo, examinarla. Si tuviera que resumirla en una sola palabra diría: MAGIA.

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