LA VIDA DE COLOR ROSA

 

Natalia es una chica muy tranquila. Le gusta lo sencillo: la cocina, las plantas, la lectura... Pero lo que más le gusta es la escritura. Tiene un diario y muchísimas libretas en las que escribe diariamente. Es muy organizada y, por tanto, le gusta separarlas por temáticas: la de aprendizaje de idiomas, la de sentimientos, la de aspectos académicos, la de reseñas de libros... Además, ya ha escrito varias novelas, pero no se atreve a publicarlas, porque su marido le repite constantemente que escribir es una pérdida de tiempo. Él no podría permitírselo, está segura de que le arruinaría la existencia si llegase a publicar un libro a sus espaldas. 

 

Uno de los lugares preferidos de Natalia para esconderse a escribir es la cafetería del centro de Montreal, aunque también le gusta esconderse en la casa de campo donde vive su mejor amiga Isabel, en Léry. Allí es donde más se inspira, ya que no tiene que preocuparse por las críticas de su marido. La casa en Léry es pequeña pero acogedora. Las paredes tienen unos tonos azul turquesa combinados con blanco que dan una sensación de paz. Es más, hay un lago justo en frente de la casa y, tanto en verano como en invierno, es un lugar mágico para sentarse a escribir.

 

La escritora también tiene su pequeño escondite en Internet: un blog donde difunde sus obras. Es como una Emily in Paris, pero en Montreal, la ciudad de sus sueños. Cada día muestra contenido sobre su vida y sus pasiones, lo que hace que sus fans aumenten cada vez más. Lo publica todo, excepto sus relaciones personales. Todo lo que muestra es perfecto y de color rosa, justo como en Emily in Paris. De hecho, ella es la que convenció a Mateo para mudarse a Montreal. Él solo quería tener hijos y vivir tranquilamente en un barrio de Barcelona y puede que esa sea la razón por la cual vive resentido con ella. Parece que todo se resume en su trabajo, porque ya no está pendiente de su relación, ni siquiera de sus amigos. 

 

Llegó un punto en que Natalia empezó incluso a sentir que su marido la despreciaba. Se empezó a sentir abrumada por estos pensamientos, así que decidió darse unos días de vacaciones en la playa de Miami. Al igual que ella había empezado a sentir que los sentimientos de Mateo habían cambiado, él también notaba algo raro en el ambiente. Como Natalia estaba pasando unos días fuera, a Mateo se le ocurrió revisar rápidamente su ordenador. Él solo quería asegurarse de que todo iba bien. Sin embargo, lo que descubrió fueron unas conversaciones con su amiga Isabel y «su escondite». No podía creer que su mujer le estaba engañando con su mejor amiga, pero decidió no hacer nada. No se terminó ahí, ya que también encontró el blog que le había estado ocultando y, entonces, le puso fin.

 

El fin de semana siguiente, Isabel organizó una fiesta en su casa de campo para celebrar el inicio del verano. Para entonces, Natalia ya estaba de vuelta en la ciudad, así que la pareja asistió a la fiesta. Isabel invitó a sus amigos y la casa se llenó de risas, música y alcohol. Todo parecía ir bien, hasta que los invitados notaron la ausencia de Isabel. ¿Dónde se había metido? Pedro, el novio de la desaparecida, la encontró muerta en la habitación de invitados. A partir de ese momento, lo rosa se convirtió en sangre. Llegó la policía, investigó a los testigos, se llevaron el cuerpo y todos volvieron a sus casas sabiendo que uno de sus amigos era un asesino. 

 

Las amigas de Isabel estaban seguras de quién había sido, a causa de los cotilleos que Natalia les contaba. Los amigos de Mateo también, ya que el mismo supuesto asesino había compartido lo sucedido una semana antes con sus colegas y, por tanto, parecía claro. Así que Mateo pasó esa noche en el calabozo. Había asesinado a la mejor amiga de su mujer porque había descubierto que era su amante. Todo cobraba sentido. Cuando interrogaron a Natalia, admitió los datos proporcionados. 

 

Después de unos días de investigación, encontraron a la verdadera culpable. Natalia siempre había estado celosa de Isabel, una mujer que tenía todo lo que ella quería: una relación sana, una casa perfecta y un trabajo ideal. Mateo siempre había tenido la ilusión de vivir en Barcelona, pero eso no encajaba con los ideales de Natalia. Poco después descubrieron que todas sus novelas de suspense habían sido basadas en hechos reales. Era una asesina, que fingía una vida de color rosa.

 


 

 

 

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